Viva Dios Uno Y Trino en Nuestros Corazones Y en Los Corazones De Todos Los Hombres

ORACIONES

ORACIÓN DEL CUARTO DE HORA

Dios, Verdad Eterna
- Creemos en Ti
Dios, salvación y fortaleza nuestra
- Esperamos en Ti
Dios, bondad infinita
- Te amamos de todo corazón
Enviaste al Verbo, Salvador del mundo
- Haz que todos seamos uno en Él
Infunde en nosotros el Espíritu de tu Hijo
- Para que glorifiquemos tu nombre. Amén.


 SECUENCIA AL ESPÍRITU SANTO

Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, Don, en tus dones espléndido.
Luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo.

Ven, Dulce Huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma, Divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado, si no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo.
Lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.
Amén. Aleluya





ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
Dios, Padre y Pastor de todos los hombres,
Tú quieres que no falten hombres y mujeres de fe,
que consagren sus vidas al servicio del Evangelio
y al cuidado de la vida.
Haz que tu Espíritu Santo ilumine los corazones,
y  fortalezca las voluntades de los jóvenes,
para que, aceptando tu llamada, lleguen a ser misioneros,
sacerdotes, religiosos y religiosas comprometidos con tu REINO.

                                                                                    AMEN



Caminar en presencia del Señor: 
Caminaré siempre en tu presencia por el camino de la vida.
Te entrego, Señor, mi vida, hazla fecunda. Te entrego mi voluntad, hazla idéntica a la tuya.
Caminaré a pie descalzo, con el único gozo de saber que eres mi tesoro.

Toma mis manos, hazlas acogedoras. Toma mi corazón, hazlo ardiente. Toma mis pies, hazlos incansables.
Toma mis ojos, hazlos trasparentes. Toma mis horas grises, hazlas novedad.

Hazte compañero inseparable de mis caídas y tribulaciones
Y enséñame a gozar en el camino de las pequeñas cosas que me regalas, sabiendo siempre ir más allá,
Sin quedarme al borde del camino.

Toma mis cansancios, hazlos tuyos. Toma mis veredas, hazlas tu camino. Toma mis mentiras, hazlas verdad.
Toma mis muertes, hazlas vida. Toma mi pobreza, hazla tu riqueza. Toma mi obediencia, hazla tu gozo.

Toma mi nada, haz lo que quieras. Toma mi familia, hazla tuya. Toma mis pecados.
Toma mis faltas de amor, mis eternas omisiones, mis permanentes desilusiones, mis horas de amarguras.

Tómalo todo Señor y camina conmigo; Acércate a mis pisadas. Hazme nuevo en la donación, alegría en la entrega
Gozo desbordante al dar la vida, al gastarse en tu servicio. Amén




¡Qué gran noticia, Señor!
Que, el hombre, ya no conocerá la muerte para siempre.
Que, el pecado, ha sido con creces perdonado.
Que, la vida, vence sobre el horizonte oscuro.
Que, la luz, brillará –en un futuro– permanentemente.
¡Qué gran noticia, Señor!
Bajaste al sepulcro y, al tercer día, regresaste.
Bajaste al sepulcro sólo, y subes con vida para todos.
Bajaste al sepulcro muerto, y regresas con una vida resucitada
¡Qué gran noticia, Señor!
Estábamos con grilletes esclavos de la muerte, y ahora libres.
Estábamos preocupados por la noche oscura, y ahora cantamos a pleno día.
Estábamos llenos de dudas, y el sepulcro abierto nos da una certeza: ¡Vives!
¡Qué gran noticia, Señor!
Te sentimos vivo, operante, activo y presente.
Te sentimos cercano en el amor, y alentando nuestra esperanza.
Te sentimos dándonos impulso y calor, para ser hombres nuevos.
Te sentimos soplando las brasas de nuestra Fe,  para que nunca se apague.
¡Qué gran noticia, Señor!
Si Tú has vuelto, nosotros volveremos.
Si Tú no has muerto para siempre, nosotros resucitaremos un día.
Si Tú has muerto por unos días, nosotros moriremos por unas noches.
Si Tú has vuelto después de tanto, nosotros volveremos después de todo.
¡Qué gran noticia, Señor!
Hemos pasado del sinsentido a la comprensión de todo.
Hemos pasado de la inquietud a la paz.
Hemos pasado de la tierra al cielo.
Hemos pasado de los dioses a Dios.
Hemos pasado del odio al amor.
Hemos pasado de la muerte a la Vida.
¡Qué gran noticia, Señor!
Correremos hacia los vivos: ¡Estás vivo!
Correremos hacia la fraternidad: ¡Eres amor!
Correremos hacia el pan: ¡Eres Eucaristía!
Correremos hacia la Iglesia: ¡Es cosa tuya, Señor!
Correremos hacia la vida:
¡Eres resurrección, Señor!

P. Javier Leoz