Viva Dios Uno Y Trino en Nuestros Corazones Y en Los Corazones De Todos Los Hombres

Un mes llena de gratitud








Calidad de Presencia… audacia… fidelidad… Y la Navidad acontece…

“Calidad de presencia y audacia” fueron las dos orientaciones apuntadas por nuestro capítulo Regional, realizado en Ponferrada, del 8 al 10 de diciembre. Aprender a escuchar con el corazón… no tener miedo de arriesgar, con audacia, cuando el Espíritu nos lo pide… dos actitudes que somos desafiadas a vivir en los próximos tres años.
El día 10 se clausuraba el capítulo, celebrando los 25 años de votos de la Hermana María José. Era el celebrar de una historia de búsqueda, de un deseo de fidelidad al Dios Amor, de una experiencia de pasión por la Misión. “Tú eres, Señor, mi fortaleza…” y “quiero ser un espejo en el que tu reflejo puedas mirar…” o “te doy mi corazón… haz tu voluntad en mí…”; eran palabras de los cantos que hacían de la celebración una vivencia alegre y agradecida de renovación de la consagración.
Nuestra misión como SSpS estaba allí retractada: misión con niños y jóvenes en el colegio y en las diferentes parroquias donde estamos; la presencia con ancianos; con gente marginada y sin techo; con laicos en la búsqueda de una espiritualidad profunda; con migrantes; y con refugiados, a través de nuestra presencia en la misión de Grecia. Todo se celebraba allí, al clausurar nuestro capítulo y al celebrar los 25 años de consagración. Todo era don… todo era gracia… todo era gratitud…
Y, una semana después, en las comunidades de Portugal se vivía un ambiente de profunda comunión en la misión. Era el 17 de diciembre en Lisboa, y nos reuníamos dos Hermanas con 40 laicos, hombres y mujeres que se juntaron para rezar, para juntos buscar a Dios, en el silencio, en la contemplación. La Esperanza era el tema del retiro de Adviento… Una esperanza que, en ese mismo día en el centro de la ciudad, cinco Hermanas transmitían a los sin techo de Lisboa en la fiesta de Natal preparada para ellos. Dos eventos tan diferentes y, a la vez, tan conectados. En ese día, como Hermanas, nos sentíamos en profunda comunión, y a esa comunión, fuimos conduciendo a los laicos que buscaban a Dios en el silencio y a algunos jóvenes amigos que ayudaban a servir a los sin techo.
Y, sin darnos cuenta, estábamos hablando de sin techo, de inmigrantes, de refugiados… compartíamos también sobre nuestra misión en Grecia, sobre la presencia de esperanza que nuestras Hermanas son para tantos hermanos marcados por el dolor, lejos de las tierras que los vieron nacer… y lejos de la tierra con la que sueñan. Y veíamos manos tendidas, dando de su pobreza, para aliviar la miseria de tantos refugiados. El milagro de la Esperanza… en aquel centro de Lisboa… en aquella casa del Verbo Divino, también el Lisboa… en aquella misión SSpS en Atenas (Grecia)… 
Y, en la belleza de tanta comunión, podía sentirse de verdad la cercanía del Emmanuel… era el domingo de la alegría… el tercer domingo de adviento… y era Navidad, a la vez.